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23/7/15

Los problemas del escritor: Acto 1

Campanas y desorden.

Aquí donde la noche sobre mi se encuentra pero bien iluminado y bastante distraído, me detengo en la misma posición y en el lugar exacto para disponerme a hacer lo de siempre. Es un nuevo intento de escapar a la prisión interior quizás, una fuga de gas en una válvula que no aguantara mucho mas, a lo mejor sea mas correcto decir que es una alerta de avalancha de ideas o una inundación y me dispongo a no morir ahogado. Frente al monitor la línea vertical parpadea incesantemente como diciendo ¨ ¿Qué esperas? Todo esta lito¨ y con una leve sonrisa llevo mis manos que ahora noto nerviosas a su posición de trabajo.

Sobre el teclado, mis dedos se apoya de algunas teclas sin llegar a pisarlas los suficientemente fuerte como para escribir algo aun. La emoción se apodera del corazón que sube su ritmo y mas sangre llega al cerebro que cada vez se encuentra mas ansioso, en esta misma sintonía,  la colocación de los dedos vacila intentando decidir lo primero que plasmara, y entonces y sin previo aviso, esa tonta pregunta detiene en seco todo – mis ojos se aren cada vez mas y la respiración se entrecorta, como si fuera el retumbar de una campana dentro de mi cráneo resuena nuevamente las nefasta cuestión ¨ ¿Qué escribiré primero?¨ y el miedo comienza a mostrarse.

Bajo enseguida los brazos hasta reposarlos en mis piernas, no vale la pena sostenerlos a la expectativa. Mi vista (ahora totalmente centrada en el monitor) punza en seño de nerviosismo y cosas menos importantes ahora como el olfato, el sonido y en cierto punto el tacto se bloquean. La pregunta que al principio era una advertencia en medio de la emoción es ahora un instrumento de tortura y como si poco fuese el daño a causado surge la ¨discordia¨ interna; una pelea se esta llevando acabo y saberlo se siente igual a ser el peleador de ambos bandos y al mismo tiempo un simple espectador.

Los puños en forma de argumento vuelan y asestan de forma muy dolorosa pero sin llegar a nada y la pregunta toma la apariencia del público enardecido que repite el mismo cantico una y otra vez. En muestra de esperanza y sin ningún consentimiento los brazos vuelven a su posición de ataque en busca de una respuesta simple, pero en vano pues el bloqueo los detiene y como si amenazara con detener el corazón, ambos son tomados rehenes. Los gritos y alaridos de la mente que comenzaron en un ¨ ¿Qué escribiré primero?¨ comienzan a mutar en más interrogantes como ¨ ¿y luego?¨, ¨ ¿es eso lo suficientemente bueno?¨ hasta llegar a la peor de todas: ¨ En primer lugar, ¿Qué se supone que iba a escribir?¨.


En el colmo de la paciencia y el estrés me encuentro aquí, en el mismo lugar de siempre, ahora derrotado, lleno de rabia y ansiedad, bajo la mirada y me alejo de la pantalla, aun con la cabeza gacha me encuentro de pie y girando en dirección a la salida. Con desdén tomo las llaves y abro la puerta que da hacia la noche cálida y callada con aun pasos y sonidos ocasionales, respiro hondo y dando un paso a lo que será una larga caminata cierro la puerta detrás de mi y sin detenerme exhalo  y dejo salir para mi un bajo pero perfectamente audible ¨No tengo idea¨.

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