Campanas
y desorden.
Aquí donde la noche sobre mi se
encuentra pero bien iluminado y bastante distraído, me detengo en la misma posición
y en el lugar exacto para disponerme a hacer lo de siempre. Es un nuevo intento
de escapar a la prisión interior quizás, una fuga de gas en una válvula que no
aguantara mucho mas, a lo mejor sea mas correcto decir que es una alerta de
avalancha de ideas o una inundación y me dispongo a no morir ahogado. Frente al
monitor la línea vertical parpadea incesantemente como diciendo ¨ ¿Qué esperas?
Todo esta lito¨ y con una leve sonrisa llevo mis manos que ahora noto nerviosas
a su posición de trabajo.
Sobre el teclado, mis dedos se
apoya de algunas teclas sin llegar a pisarlas los suficientemente fuerte como
para escribir algo aun. La emoción se apodera del corazón que sube su ritmo y
mas sangre llega al cerebro que cada vez se encuentra mas ansioso, en esta
misma sintonía, la colocación de los
dedos vacila intentando decidir lo primero que plasmara, y entonces y sin
previo aviso, esa tonta pregunta detiene en seco todo – mis ojos se aren cada
vez mas y la respiración se entrecorta, como si fuera el retumbar de una
campana dentro de mi cráneo resuena nuevamente las nefasta cuestión ¨ ¿Qué escribiré
primero?¨ y el miedo comienza a mostrarse.
Bajo enseguida los brazos hasta
reposarlos en mis piernas, no vale la pena sostenerlos a la expectativa. Mi
vista (ahora totalmente centrada en el monitor) punza en seño de nerviosismo y
cosas menos importantes ahora como el olfato, el sonido y en cierto punto el
tacto se bloquean. La pregunta que al principio era una advertencia en medio de
la emoción es ahora un instrumento de tortura y como si poco fuese el daño a
causado surge la ¨discordia¨ interna; una pelea se esta llevando acabo y
saberlo se siente igual a ser el peleador de ambos bandos y al mismo tiempo un
simple espectador.
Los puños en forma de argumento vuelan
y asestan de forma muy dolorosa pero sin llegar a nada y la pregunta toma la apariencia
del público enardecido que repite el mismo cantico una y otra vez. En muestra
de esperanza y sin ningún consentimiento los brazos vuelven a su posición de
ataque en busca de una respuesta simple, pero en vano pues el bloqueo los
detiene y como si amenazara con detener el corazón, ambos son tomados rehenes. Los
gritos y alaridos de la mente que comenzaron en un ¨ ¿Qué escribiré primero?¨
comienzan a mutar en más interrogantes como ¨ ¿y luego?¨, ¨ ¿es eso lo
suficientemente bueno?¨ hasta llegar a la peor de todas: ¨ En primer lugar, ¿Qué
se supone que iba a escribir?¨.
En el colmo de la paciencia y el estrés
me encuentro aquí, en el mismo lugar de siempre, ahora derrotado, lleno de
rabia y ansiedad, bajo la mirada y me alejo de la pantalla, aun con la cabeza
gacha me encuentro de pie y girando en dirección a la salida. Con desdén tomo
las llaves y abro la puerta que da hacia la noche cálida y callada con aun
pasos y sonidos ocasionales, respiro hondo y dando un paso a lo que será una
larga caminata cierro la puerta detrás de mi y sin detenerme exhalo y dejo salir para mi un bajo pero
perfectamente audible ¨No tengo idea¨.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario