Bajo la sonrisa
de la luna
Las palabras que sentenciaron el
fracaso de mis intenciones se encuentran ya unos metros atrás mientras me
dirijo a ¨ninguna parte¨ con vista a ¨no se donde, en realidad, se puede decir
que el total de mis sentidos solo funcionaban lo suficiente como para no
dejarme salir de la cera y no tropezar con ningún objeto del suelo que parecía estar
y al mismo tiempo no; el resto de (en ese momento) mi egocéntrico ser daba
vueltas en su cabeza lanzado peste contra todo y culpando a cualquier o
cualquiera por la ¨desgracia¨.
Mientras avanzo en una media
oscuridad evitando al ocasional transeúnte y sin alzar demasiado los ojos un
dolor de cabeza punzante aparece remarcado por la intervención intermitente de
las luces de faros de la calle y de vehículos, es como una alerta diciendo ¨hey
amigo, será mejor que te calmes o en serio explotaras¨ pero solo sirve para que
las maldiciones que se quedan en mi mente solo crezcan y respondan ¨ ¿Qué sabes
tu?, vete a la mierda¨ mientras sigo caminando de forma inerte y solo siendo
recordado por el constante sonidos de mis pasos.
Luego de no se cuantas calles
recorridas ni mucho menos estar consiente del tiempo transcurrido, finalmente
un debate se lleva de forma pacifica dentro de mi ser y las negociaciones
parece ir bien pero los miedos e inseguridades fungen como buenos diplomáticos que
no retroceden ni dejan un solo hueco en blanco, son feroces pero aun así todo
puede irse manejando. La obscura expresión de mi rostro parece desaparecer
lentamente pero los pensamientos siguen ahí queriendo arrancar hasta el último
rasgo de esperanza.
El estridente sonido de las
inseguras preguntas que ocasionaron este desastre ya casi son solo ecos lejanos
pero entonces surge algo mas ¨ ¿tienes el valor para recuperarte?¨. Solo eso
basta para que por primera vez en toda la noche me detenga y en un acto casi
por reflejo-casi por desesperación miro directamente al cielo y a la Luna que
ahora se encuentra justo encima de mi acompañada de una que otra estrella, doy
un vistazo lo suficientemente largo como para notar que esta en esa fase donde
parece una enorme sonrisa en el cielo pero lo suficientemente corto como para
que un transeúnte no piense que estoy loco.
En ese preciso instante al bajar
la mirada me detengo en seco solo para preguntarme ¨ ¿y que si me ve?¨, e
inmediatamente vuelvo a dirigir la vista al firmamento para contemplar una
bella sonrisa que parece estar dirigida a todos los bienaventurados de esa
noche. Un largo suspiro y un pequeño escalofrió salen a relucir mientras me
giro en dirección a mi hace ya tiempo para nada visible hogar y esta vez con
una sonrisa en el rostro y con nada dentro de mi, una resolución firme de
volver se apodera y entonces detengo un taxi.