Aunque a fuera este soleado y sea el día mas hermoso, aunque el azul resplandeciente recorra el cielo hasta el horizonte y mucho mas allá, en mi mente siempre llueve, si cierro los ojos y presto atención puedo escuchar como caen las gotas, como truenan las nubes e incluso lograría ver alguno que otro destello.
Al comentarlo muchos relacionaran esto con una inmensa tristeza o desesperación pero lo cierto es que en este mundo no hay nada cierto. No es la amargura sino la felicidad lo que traen las lluvias (o al menos para mi) porque cuando escucho el sonido de las gotas al caer la paz se apodera de mi corazón y el frió del exterior no equipara a la calidez de mi ser, cuando truena no es miedo sino fascinación lo que puedo notar y al caer los destellos de los relámpagos que cruzan y cortan con rabia las nubes grises puedo admirar el espectáculo con una sonrisa en mi cara.
¿Donde nació este particular afecto a las lluvias?. quizá tenga una historia mas vieja que yo, quizá se encuentre en mis memorias mas viejas, aquellas que solamente con mucho esfuerzo logro dilucidar. En mi mente las lluvias siempre están ahí, en mis pensamientos, mis memorias, mis reflexiones, en lo bueno y lo malo por igual, a mi alrededor el sol se muestra imponente y traza a mano los paisajes mas hermosos pero nunca tan hermosos como luego de una gran Tormenta, es así como sucede aquí, es así como sucede en mi interior y es así como ha ocurrido a lo largo de todos los años incluso antes de que este humilde autor decidiera compartir estas palabras.
Tal vez sea una vieja maña, una extraña costumbre con la que nací y con la que espero morir por supuesto, la felicidad se encuentra en muchas partes escondida de la vista de lo hombres que no saben donde buscar (o al menos eso dicen), para mi esta en cada lugar a mi al rededor y todo persona que se encuentre ahí, pero hoy en especial se encuentra en esto bellos días de lluvia.
Créditos de la imagen al gran artista Leonid Afremov por sus maravillosas pinturas bajo la lluvia y
gracias a Indie Emergente por su gran entrada Llueve en la ciudad.

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